Rabat: Capital y Ciudad Imperial.

Muy buenas a todos!!!!👋🏼

¿Qué tal ha ido la semana? ¿Y los carnavales? He de confesar que tenía planificado publicar este post durante el día de ayer, pero a cuenta de tanto festejo carnavalero he preferido esperarme a hoy para así estar más fresca que una lechuga.😉

Hoy hoy traigo resumida nuestra estancia en la capital marroquí, que a su vez es una de las cuatro ciudades imperiales del país, que son Marrakech, Fez, Meknes y Rabat.

Como os comenté en la anterior publicación, nuestro viaje a Rabat fue desde Casablanca. Para aquellos que hagáis este trayecto deciros que debéis ir a la estación Casa du Port, que es la que hace trayectos de corta distancia. Está muy cerca de la Plaza de las Naciones Unidas, que sería el centro. En este momento nos pasó una cosa la mar de curiosa, y es que no sabemos por qué pero el trayecto nos salió gratis. Entramos a la estación y la cola que había parecía la de un concierto de algún famoso grupo de rock, por lo que pensamos que perderíamos el viaje. Tras estar unos minutos esperando llegó el siguiente tren que se dirigía a la capital. Todo el mundo empezó a correr y tras preguntar en ventanilla, al personal de seguridad y asegurarme que podría pagar una vez dentro del tren pues fuimos muy tranquilos. Nadie vino a cobrarnos, así que creo que no hicieron buen negocio con ese trayecto. (Duración aproximada de hora y media).

Una vez pisado suelo de la capital nos dirigimos hacia el hotel. Esta vez elegimos el  Malak Hotel 3*, situado bastante céntrico de la ciudad. Este año hemos reservado todos los alojamientos a través de Booking, que bajo mi punto de vista, es una de las mejores centrales de reservas, aunque sabéis que soy partidaria de llamar y reservar directamente con el hotel,  pero al tratarse de un viaje internacional pues fuimos a lo fácil y cómodo. Siendo franca, os diré que me esperaba muchísimo más de este alojamiento. Al reservarlo vimos muy buenos comentarios y muy buena puntuación, y como tenía buen precio no lo dudamos. La habitación era bastante sencilla, sin minibar, y el baño necesitaba una reforma (además de cambiar la cortina del baño…) y no había secador de pelo. Son pequeños detalles que si voy a un riad ni me fijo, pero si elijo un hotel pues…. Me defrauda un poco la verdad. No se si todas las habitaciones tendrán las “deficiencias” como la que nos tocó, pero a este hotel le doy un aprobado raspadito. Eso sí, el desayuno estaba bastante bien y abundante. (El precio creo fue de 135€ por dos noches de estancia más los impuestos por persona y noche).

 

Tras dejar las mochilas fuimos directos a comer algo porque moríamos de hambre. Una vez llenado el buche decidimos ir descubriendo poquito a poco la ciudad pese a la intensa lluvia que hacía en ese momento. Tras atravesar la calle principal de la medina y del zoco, llegamos a la Kashba de los Oudayas, antigua fortaleza que alberga en su interior un pequeñito barrio “vestido” de color azul y blanco que nos pareció de lo más bonito. Aquí tenéis una gran panorámica de la costa y de parte de la ciudad, así como de Salé, la ciudad vecina. No contentos con visitar zocos, nos adentramos en éste, y os puedo decir que es mucho más pequeño y más tranquilo que el de Marrakech, ya que la gente no es tan insistente y además los precios ya aparecen fijados en muchos de los productos y artículos que se venden, por lo que te olvidas de regatear.

 

Ya sabéis que intento recomendaros siempre buenos restaurantes, así que en este lugar no iba a ser menos. Esa noche cenamos en el Ty Potes, un restaurante con un nuevo concepto de cocina francesa para nosotros. Dentro de su carta había una sección “gourmande” y al parecer la comida se servía dentro de un crepe salado. Para que me entendáis, pedí un plato de salmón con queso y verdura, que por cierto estaba buenísimo, y estaba servido de esta manera. Además, algo de interés para aquellos amantes de la cerveza, como somos nosotros, en este sitio hay cerveza de cañero, que por si no os lo he dicho, en Marruecos está prohibida la venta de alcohol en la medina y no en todos los sitios lo venden.

 

Al día siguiente fuimos de nuevo de “turisteo” y nos dirigimos hasta uno de los lugares que más ganas tenía cuando empezamos a preparar y a organizar el viaje. Hablo de la Torre de Hassan o Hassan Tower. En este lugar se empezó a construir la que iba a ser la segunda mezquita más grande, sin embargo tras un terremoto quedó reducido a escombros y las columnas que vemos hoy en día forman una de las mejores imágenes que he visto durante toda esta aventura. Además, justo al lado se encuentra el Mausoleo de Mohammed V. Se trata en cuestión de un precioso edificio lo bastante grande como para pasarse un buen rato admirando todo el trabajo de exquisita artesanía que hay detrás. Esta obra hecha de mármol, techo de oro, paredes llenas de perfectos mosaicos, alberga los féretros de Hassan II y su padre. (Padre y abuelo del actual rey).  Podéis entrar sin problema a visitarlo siempre y cuando vayáis vestidos con respeto.

 

Tras este espectáculo visual, que por cierto… Nos cayó el diluvio universal, anduvimos un buen rato por toda la ciudad e hicimos la parada para almorzar en un restaurante que vale la pena mencionar. Está cerquita de la Kashba de los Oudayas, cuyo nombre es Le Mandarin, en el cuál podéis degustar comida asiática, en especial vietnamita. El sitio tiene una decoración muy muy sencilla, pero el trato del personal y la comida hace que sea especial. Totalmente recomendable.

 

Para bajar la comida volvimos al truco de patear más de media ciudad, visitando sitios emblemáticos como el Palacio Real (sólo se permite ver una parte), el Museo de Arte Contemporáneo, la Catedral de San Pedro, con un estilo arquitectónico que hace que llame mucho la atención, ya que no pega nada con la arquitectura de estilo árabe que te acabas acostumbrando a ver, y mencionar también la cantidad de murales que hay en diferentes edificios de la ciudad, auténticas obras de arte que hacen que te detengas a contemplar y que dan un toque muy especial al lugar.

 

Como conclusión final de Rabat he de decir que pese a ser la capital del país no me llegó tanto como Marrakech. Eso si, los monumentos que vimos me parecieron increíbles. De todas maneras, puede que mi opinión también se viese afectada por el mal tiempo quenos hizo durante los dos días, así como el fallo con el alojamiento. Si os sirve de consejo, creo que con una noche de estancia está bien. A nosotros se nos hizo un poco largo. Si queréis más información sobre la capital marroquí os recomiendo que accedáis a la web Siente Marruecos, una guía que os puede ir genial para planificar y conocer la ciudad.

Pues nada chicos… Hasta aquí nuestra experiencia en la capital marroquí. Esta semana estaré más tranquila para escribir, así que voy a ver si puedo subiros el post de Meknes el domingo. De todas formas no prometo nada por si acaso… Espero que tengáis una buena semana. Nos vemos muy prontito!🤗

Muchos besos y abrazos desde el norte! (Por cierto… ¿Cuándo dejará de llover? Porque aquí llevamos 2 semanas sin parar, y creo que ésta va a ser igual).🌧⛈

Miriam

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